El 2 de julio de 1990, un conductor llamado Ylli Bodinaku estrelló su camión contra el muro trasero de la embajada de Alemania Occidental en Tirana, con su mujer y sus hijos en la cabina. Por el agujero que abrió, más de 3.000 albaneses entraron en el recinto de la embajada para pedir asilo. Hoy, la silueta a tamaño real de aquel camión, incrustada en el muro de la embajada, señala el lugar.
| Datos prácticos | |
|---|---|
| Dónde | Muro trasero de la embajada de Alemania, en el barrio de las embajadas, al oeste del centro (Google Maps) |
| Precio | Gratis, se ve desde la calle |
| Tiempo necesario | 10 minutos |
La irrupción desató una oleada. En pocos días, miles de personas habían saltado a embajadas extranjeras por toda la ciudad, más de 3.000 solo a la alemana, y tras unos diez días de negociaciones se les permitió salir del país en ferri y en tren. Fue el primer acto masivo de desafío contra el régimen comunista albanés, ocho meses después de la caída del Muro de Berlín, y contribuyó a derribar el sistema en el año y medio siguiente.
En 2017, los arquitectos Gjergj Islami y Ana Pekmezi y el artista Eljan Tanini instalaron El Muro («Muri»): la forma del camión checoslovaco LIAZ de Bodinaku, empotrada en el muro de la embajada justo donde lo atravesó. El propio Bodinaku ayudó a reconstruir y pintar la cabina. Un segundo monumento, obra de Arben Rada, que representa el muro roto, se inauguró cerca en 2020.
Aquí no hay mucho más que hacer que mirar y conocer la historia, y se trata de una embajada en funcionamiento con seguridad alrededor, así que sé respetuoso al hacer fotos. Merece la pena el desvío si te interesan los años 1990–91 y la historia del comunismo, sobre todo después de visitar Bunk’Art 2 o la Casa de las Hojas.



